miércoles, 12 de diciembre de 2012

Doce motivos para leer a Mumford

Antonio Astorga. Publicado en ABC.es

Con motivo de la edicion en español de La Ciudad en la Historia por la editora Pepitas de Calabazas

Julián Lacalle, editor y co-fundador de Pepitas de Calabaza, expone en doce plantas los motivos que le han llevado a publicar esta obra maestra de urbanidad, un edificio imprescindible de la arquitectura contemporánea de la literatura:

1. «En todos y cada uno de los textos que aparecen en las solapas y la contraportada del libro se pueden encontrar buenas razones, porque además son razones que expusieron los contemporáneos de del propio Mumford».

2. «Es un monumento al saber, pero al saber que se hace comprensible y universal. No estamos ante el libro de un experto escrito para gente como él, encerrados en un mundo elitista y restringido».

3. «Mumford es un generalista, no tiene un saber parcelado, porque no cree en él. Mumford cree en el hombre, en la humanidad. Las cuestiones sobre las que escribe atañen a todo, y a todos».

4. «Publicar una de las obras más importantes del siglo pasado, por primera vez en España, ya es un motivo. [«El pentágono del poder» nunca se había traducido ni tan siquiera].

Esta obra pisa la tierra para que podamos seguir pisándola

5. «Una obra plenamente vigente y absolutamente necesaria, porque nos hace ver la deriva que ha llevado la ciudad, víctima de la especulación del poder, y ajena a las necesidades de las personas».

6. «Una obra que piensa la tierra que pisamos, para que podamos seguir pisándola».

7. «Una obra que estudia el pasado y analiza el presente para moldear el futuro, y no dejarlo en manos de las fuerzas destructivas que amenazan con convertir la existencia en un erial. Mumford ya intuía en qué podía acabar la ciudad y la sociedad si se seguían haciendo las cosas pensando en el poder y no en las personas».

8. «Lewis Mumford es un sabio, en el sentido más clásico de la palabra. Y un humanista, alguien a quien nada de lo humano le es ajeno». Lewis Mumford es uno de los tipos que más nos ha enseñado en esta vida. Para ellos se pone a nuestro nivel y con palabras sencillas nos trasmite su sabiduría. No necesita nota, no necesita digresiones, no necesita interpretaciones. Es claro, es como el agua».



El enigma del ser humano es atrapado por Lewis Mumford

9. «Es una obra, que como la mayoría de las que publicamos, es un grito de guerra, sorda, pero guerra, contra esta época. 

10. «Lewis Mumford es quizá de la persona que más he aprendido de algunas de las cuestiones que más me interesan: el enigma del ser humano, su evolución cultural, el urbanismo y el desarrollo de la técnica. Es decir del desarrollo del ser humano».

11. «La industria editorial española que publica sin conocimiento miles de títulos al año, e ignora sistemáticamente obras y autores de un valor incalculable».

12. «La perspectiva de Mumford es de confianza en las posibilidades humanas, no da la historia por terminada. Y en eso estamos».

viernes, 7 de diciembre de 2012

Dale unas vacaciones a tu cerebro (practicando el no-hacer)

Excelente trabajo que reproducimos aqui por su importancia en esta epoca de velocidad y vertigo. Frena un momento, relajate, descansa. El ocio tambien es importante.  "Junto al levantamiento de las superautopistas estamos enfrentándonos a un nuevo fenómeno: la pérdida de orientación. Una pérdida de la orientación fundamental que complementa y concluye la liberación social y la realización de los mercados financieros cuyos nefastos efectos son bien conocidos. Se está haciendo una duplicación de realidad sensible en realidad y virtualidad. Amenaza una estereo-realidad de géneros. Una pérdida total de los comportamientos del individuo que amenaza con ser abundante. Existir es existir - in situ -, aquí y ahora, - hic et nunc -. Esto es precisamente lo que se está viendo amenazado por el ciberespacio y lo instantáneo, la información globalizada fluye, lo que hay delante es una distorsión de la realidad; es un shock, una conmoción mental, y este resultado debería interesarnos. ¿Por qué?: Porque nunca ningún progreso en una técnica ha sido llevado a cabo sin acercarte a sus aspectos negativos específicos. El aspecto negativo de estas autopistas de la información es precisamente esa pérdida de la orientación en lo que se refiere en la alteridad (el otro); es la perturbación en la relación con el otro y con el mundo. " Paul Virilio

Publicado en Pijamasurf.

“Sentado en silencio, haciendo nada, la primavera llega, y la hierba crece por sí sola” 
Proverbio Zen

Pornografía tridimensional, 8,230 millones de páginas web irradiando data, tecnologías móviles que amenazan los últimos gramos disponibles de intimidad, hiperconectividad, vértigo informativo, una aparente aceleración del eje que sostiene al tiempo, probables apocalipsis, más de siete mil millones de personas construyendo (conciente o inconscientemente) realidades, espiritualidad contracultural, excitantes flujos gratuitos de mp3’s, vórtices disfrazados de redes sociales, lectura electrónica, fantasmagoria emocional, cerca de cinco mil millones de videos disponibles tan solo en YouTube, bipolaridad biorítmica, sensualidad artificial, vorágine publicitaria acechando nuestro espacio público, comida rápida (cada vez más rápida), nuevas enfermedades, psicosis pop, excesiva concentración humana/urbana en espacios localizados, estreñimiento intuitivo, marketing neuronal, crisis financieras, colapsos éticos, hiperflujo de símbolos, efímeros ídolos que son rápidamente suplantados por otros (maquila de íconos), ciencia ficción materializada, líderes confundidos, desgarre de paradigmas, sobreproducción alimentaria, empatía por los zombies, tantra digital, estimulación, percepción desbordada, más estimulación… ¿Acaso alguien duda que los nuestros son tiempos intensos?
Exploración frenética
El neurocientífico Jaak Panksepp descubrió un intrigante aspecto en el cerebro de los mamíferos. Si tu colocas un electrodo en el área de estimulación sexual de un roedor, y luego le haces disponible un botón para activar dicho estímulo, entonces lo activará durante un rato hasta estar satisfecho y luego lo dejará en paz hasta el día siguiente. Lo mismo ocurre con el hambre o el sueño. Pero si realizas el mismo experimento con el región encargada de la exploración (el hipotálamo lateral), entonces ocurre algo radicalmente distinto: el roedor simplemente oprimirá el botón, insaciablemente, hasta colapsar. Curiosamente el ser humano actúa en forma casi idéntica cuando se trata de estimular su sentido de exploración.
Cada vez que exploras algo tu cerebro se auto-recompensa con una dosis de dopamina, por cierto el mismo neurotransmisor que se estimula mediante sustancias como la cocaína o el speed, y el cual detona ciertas funciones como el sentirte energetizado y concentrado, en un principio, y posteriormente comienzas a estresarte hasta que, eventualmente, colapsas. Pero el principio neuronal de exploración frenética no es un simple vórtice autómata dentro de nuestro cerebro, en realidad funciona a base de una recompensa más allá de la dopamina: opiáceos, sustancias que te relajan, te hacen sentir pleno, y diluyen nuestro frenesí exploratorio, ya que representa el acto de hallar una respuesta a nuestra búsqueda. Juntos, el estímulo y su relativa saciedad, nos sumergen en un extraño loop.
Podríamos afirmar que los opiáceos son la contraparte perfecta de la dopamina. Sin embargo, a lo largo de la historia de los mamíferos, la evolución parece no haber valorado el estado relajado y sedentario propio de la recompensa opiácea (ya que induce un estado que nos hace potencialmente vulnerables ante posibles depredadores). Y tal vez está inercia se ha intensificado dentro del contexto sociocultural que hemos forjado durante el último siglo: hay que producir más en menor tiempo, hay que absorber la mayor cantidad de información posible, hay que vivir mucho (aunque no necesariamente bien), etc… Es decir, e independientemente de si se trate de una premisa de supervivencia evolutiva, de una virtud cósmica o de un macabro loop sociocultural, preferimos buscar que encontrar. Curiosamente hace unos meses escribía acerca del propósito de nuestra existencia, planteando que a este mundo venimos a recopilar información. Pero confieso que no era consciente, al menos no para enfatizar con claridad su condición vital, de que para cumplir esa apasionante y mágica función, resulta fundamental el generar momentos completamente ajenos a la exploración –recordando además que tal vez son los espacios en blanco, y no las letras, los que dan sentido a un texto–. 
Neuro-vacaciones: una visita al no-hacer
Si tomamos en cuenta los ritmos propios del actual contexto sociocultural, aunado a esta inercia neuroexploradora, entonces parece que el camino se dibuja con claridad: es fundamental obsequiarle a nuestro cerebro momentos de relajación total, extraerlo del vertiginoso intercambio de información y colocarlo en un estado de no-hacer. Se trata de extender esos instantes envueltos en silencio, sin ningún fin en particular, cultivando la simpleza, y eludiendo cualquier tipo de estimulación más allá del estar –esto incluyendo el cese del flujo informativo al que estamos permanentemente expuestos–.
Con el fin de neuro-vacacionar evidentemente existen algunos recursos que son especialmente útiles y accesibles para todos. Me refiero por un lado a un entorno, la naturaleza, procurando sitios como un bosque, la montaña, la playa, contextos que favorecen ritmos orgánicamente ajenos al vórtice de estímulos que muchos llamamos cotidianidad. La segunda de estas herramientas no se refiere a un espacio sino a una actividad voluntaria, la meditación. Está práctica milenaria, que incluye decenas de variables disponibles, privilegia el ser sobre el hacer, rinde culto a la posibilidad de sintonizarnos con la respiración y simplemente observar sin intervenir. Ambos recursos, el procurar entornos naturales o el dedicar unos minutos a meditar, permiten hackear el excitante protocolo que la dinámica contemporánea nos exige y diluir esa ansiedad proactiva que bien podría terminar reventando nuestro sistema nervioso –o al menos inducir estados poco deseables que hoy en día son, lamentablemente, muy recurridos, por ejemplo el estrés–.
En pocas palabras se trata de que tengas la claridad y la voluntad necesarias para, periódicamente, bajarte de la ola y penetrar ese delicioso estado del no-hacer, sin expectativas, sin objetivos pre-establecidos, sin técnicas sofisticadas ni demandantes requisitos. Así que cuanto antes sacúdete esa falsa verdad de que todo el tiempo tienes que estar haciendo algo, incluidas esas actividades de esparcimiento con las que acostumbramos mitigar el rush laboral, y entrégate a la nada. Y aunque tal vez te parezca un ejercicio un tanto épico, tomando en cuenta las circunstancias predominantes de tu vida, lo cierto es que para ello solo necesitas dos cosas: inhalar y exhalar. 
Twitter del autor: @paradoxeparadis 

lunes, 3 de diciembre de 2012

UNA BIENVENIDA A: LA RENOVACIÓN DE LA VIDA

Como el objetivo principal de este blog es difundir las ideas de Lewis Mumford es de nuestro agrado darle la bienvenida al blog LA RENOVACION DE LA VIDA, de José Manuel Perez Rivera. Es poco a poco, en este mar de incertidumbre que necesitamos mas faros de luz que nos guien a traves de las tinieblas de un mundo dominado por la sin razon, el dienro, la violencia y el hedonismo. Enhorabuena.

Aqui esta el link: