lunes, 6 de mayo de 2013

Su proxima entrevista de empleo puede ser ante un Robot

Por Alvin Reyes




Un artículo publicado en The Economist habla maravillas de un software que se utiliza para analizar datos de comportamiento de los empleados y candidatos a empleos, luego hacer correlaciones e inferencias estadísticas y determinar la persona idónea para una posición en particular.

No tengo nada en contra del análisis de datos para tomar una decisión. El problema con el articulista es que según su opinión la maquina el software, trabajaría mejor si no dependiera de los seres humanos
.
El problema con los gerentes de recursos humanos es que ellos son seres humanos. Tienen prejuicios; cometen errores.” Dice el trabajo. Pero el problema señor articulista es que precisamente porque se equivocan y comente errores son seres humanos. Día a día vemos en los lugares de trabajo a gente que llega tarde, gente que se equivoca, gente que roba, con  una máquina, con un software puede disminuir el riesgo, pero no la ocurrencia. Porque la maquina analiza datos objetivos, no puede entender la subjetividad de los seres humanos. Por lo tanto puede fallar como cualquiera de nosotros. Un administrador ducho y experimentado puede por medio de una entrevista llegar a deducir si la persona tiene la madera o si, a pesar de contar con poca experiencia tiene esa hambre, ese deseo de superación que una estadística no puede medir.

Lo que sucede con esto es que para la máquina, para el sistema para las corporaciones somos números en una matrix de datos, no somos humanos somos consumidores potenciales, clientes potenciales, empleados potenciales. No es fácil recibir a una persona necesitada de empleo, darle la cara y decirle que no obtuvo el empleo, se necesita corazón humano para esto. Lo mejor es dejar que un artilugio técnico descarte al posible empleado, es más cómodo para los engranajes de la máquina disponer de un algoritmo en una base de datos haga más fácil la decisión, es como si en vez de rechazar a una persona de carne y hueso rechas un dato estadístico, pero detrás del dato, está el humano.

El artículo publicado incluso asegura que no tiene sentido preguntarle a una persona si es honesta, basta con analizar una serie de correlaciones. “No tiene sentido preguntarles a los que buscan empleo si son honestos. Pero en las encuestas se puede medir la honestidad de manera indirecta, al preguntar cosas como "¿Qué tan bueno es usted con las computadoras?" y luego "¿Qué hace el control-V en un programa de procesador de palabras?" Un estudio de 20,000 trabajadores mostró que las personas más honestas tienden a tener mejor desempeño y permanecen por más tiempo en los trabajos. Sin embargo, por alguna razón, no son vendedores eficaces.” (El problema con las correlaciones es que si te pones a buscarlas las encuentras).

Otra pequeña joya del trabajo se puede traducir: “Los algoritmos y los grandes datos son herramientas poderosas. Si fuesen ampliamente utilizados podrían ayudar a emparejar las personas adecuadas con el trabajo adecuado. Pero deben ser diseñadas y empleadas por seres humanos, de manera que todo puede salir mal.”

“Todo puede salir mal” por el hecho de que todavía, por el momento la decisión final la toman los humanos. Pero ya llegara el día, soñado por los apologistas de la máquina, donde Fulanito de Tal, joven, Ingeniero Industrial, prepare si curiculum vitae, se vista de manera adecuada, se peine el cabello, se afeite para causar buena impresión y cuando legue a la entrevista en vez de la habitual, arquetípica gerente de recursos humanos se encuentre con C3PO en persona para conducir la entrevista.

Las corporaciones y el sistema harán todo el esfuerzo posible por desplazar a los humanos de los puntos claves en la cadena comercial y productiva, nos dejan solo el nicho del consumo porque eso es lo único que les interesa: un ejército de consumidores descerebrados para alimentar a la máquina.




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